Hoja de vida: Eugenia Sacerdote de Lustig

Turín, Italia 9/11/2010 – Buenos Aires, Argentina 27/11/2011

Foto gentileza de Marcelo Aballay

Desde muy temprana edad, Eugenia Sacerdote de Lustig tuvo una convicción muy fuerte por su vocación científica. Luego de su paso por el Liceo Femenino de Turín, Italia, y junto a su prima hermana Rita Levi-Montalcini (Premio Nobel en Medicina y Fisiología en 1986), no dudó en prepararse para ingresar a la carrera de Medicina cuando esa elección era toda una osadía para una mujer. Resistiendo la negativa de su familia, logró entrar a la Facultad de Medicina de la Universidad de Turin en 1931 junto a otras 4 valientes mujeres y frente a la indiferencia, cuando no discriminación, de otros 500 hombres.

Allí descubrió su pasión por la investigación de la mano del Dr. Giusseppe Levi en la Cátedra de Histología perteneciente al Instituto de Anatomía de la facultad. Con Rita, Salvador Luria y Renato Dulbecco, ambos también Premio Nobel en 1969 y 1975 respectivamente, comienza a dar sus primeros pasos en la ciencia como ayudante de docencia y de investigación en neurociencias y luego en diversas ramas de la histología y la fisiología.

“Resistiendo la negativa de su familia, logró entrar a la Facultad de Medicina de la Universidad de Turin en 1931 junto a otras 4 valientes mujeres”

Una vez recibida, sus primeras incursiones como profesional se vieron truncadas cuando las leyes raciales impuestas por Mussolini impidieron trabajar a los judíos.

El advenimiento del nazismo en toda Europa puso cada vez más difícil la situación. Fue así que con su marido, quien era gerente de la fábrica Pirelli y consigue ser trasladado a Buenos Aires, deciden migrar a la Argentina. Sin embargo deben pasar un breve período previo en Brasil antes de asentarse definitivamente en suelo argentino.

Recién llegada a un país totalmente desconocido, y con su familia dispersa entre Norteamérica, Europa y Argentina, reinicia su vida profesional, tarea que no le fue nada fácil.

Su primer trabajo fue ad-honorem en la Cátedra de Histología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires. En ese espacio, creó una Sección de Cultivo de Tejidos”

Su primer trabajo fue ad-honorem en la Cátedra de Histología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires. En ese espacio, creó una Sección de Cultivo de Tejidos, la nueva técnica que ella había conocido y aprendido de Herta Mayer en Italia, y que introdujo y enseñó en nuestro país. Poco después, en 1948 la convoca el Dr. Braccheto Brian, Director en ese momento del “Instituto de Medicina Experimental para el Estudio y el Tratamiento del Cáncer” (hoy Instituto de Oncología Angel H. Roffo) para desarrollar el cultivo de células cancerosas. Unos años más tarde, en 1953, cuando el Profesor Dr. Abel Canónico fue elegido director del Instituto, Eugenia se incorpora al Departamento de Oncología Experimental y monta la Sección de Cultivo de Tejidos. El interés por la temática de investigación en cáncer y por la técnica de cultivos celulares fue cobrando tal notoriedad que se crea el Departamento de Investigaciones, el cual ella dirigió desde 1966 hasta su jubilación en 1986.

A la par de su actividad en lo que es hoy el Instituto Roffo, en 1951 fue invitada a desarrollar la técnica de cultivo de tejidos aplicada al diagnóstico viral en el recientemente creado Departamento de Virus en el Instituto Nacional de Microbiología Malbrán, área que dirigió durante la epidemia de poliomielitis.

“En 1956 fue becada por la Organización Mundial de la Salud para viajar a centros de investigación de Estados Unidos y Canadá que estaban desarrollando y probando vacunas contra la poliomielitis, una epidemia que estaba causando estragos en la población mundial”

Ya consolidada en el ámbito científico, se le presenta un desafío profesional que la llevaría a salvar miles de vidas. En 1956 la Dra. Eugenia Sacerdote de  Lustig fue becada por la Organización Mundial de la Salud para viajar a centros de investigación de Estados Unidos y Canadá que estaban desarrollando y probando vacunas contra la poliomielitis, una epidemia que estaba causando estragos en la población mundial y para la cual no había tratamiento alguno. A su regreso, fue la primera persona en probar la vacuna Salk en ella y en sus hijos. Los primeros niños que recibieron la vacuna Salk en nuestro país lo hicieron de la mano de la Dra. Lustig.

Los reconocimientos no tardaron en llegar. Aunque resulte paradójico, el más preciado para ella era la revalidación de su título en el país el cual, por razones políticas, recién le fue otorgado en 1957. Con ese tan ansiado logro, en 1958 ingresa como Profesora Titular de Biología Celular en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires. En 1966, luego de la Noche de los Bastones Largos, renuncia a su cargo de profesora titular.

En 1961 comienza su carrera de investigadora científica en el recientemente creado Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), del que se retiró alcanzando el máximo nivel de Investigadora Superior y, luego, Emérita.

“Pese a todos los obstáculos que encontró en su carrera, Eugenia Sacerdote de Lustig dejó un gran legado científico en el campo de la biología, la virología y la oncología”

Pese a todos los obstáculos que encontró en su carrera, Eugenia Sacerdote de Lustig dejó un gran legado científico en el campo de la biología, la virología y la oncología, pero por sobre todo, dejó un ejemplo de calidez humana, humildad, compromiso, tenacidad y pasión por su trabajo. Las camadas de jóvenes profesionales que formó, pueden dar fe de ello. Tal es así, que después de los 90 años fue capaz de sumergirse en un nuevo proyecto que aspiraba a desentrañar los mecanismos de las enfermedades neuro-degenerativas como el Alzheimer y a identificar marcadores tempranos de dicha enfermedad

En sus últimos años la Dra. Lustig padeció un melanoma ocular que fue tratado y curado en el John Hopkins de Baltimore, USA. Poco después se sumó el padecimiento de una maculopatía degenerativa familiar, lo que finalmente la llevó a la ceguera. Sin embargo, no se amedrentó y siguió leyendo todos los días con la ayuda de la “voz” de una computadora. También recibía cada día la visita de diferentes “voluntarios” (familia, colegas, amigos) que le leían lo que ella solicitaba. Siguió interesada en la ciencia y en el quehacer cotidiano del laboratorio hasta el día que falleció, a los 101 años.

Como la describió el Dr. Osvaldo Fustinoni, en ocasión de entregarle  el Premio Hipócrates 1991, la mayor distinción que un médico argentino puede recibir, “la vida de la Dra. Lustig es la historia de una pasión”.

 


Contenidos recomendados

Mis recuerdos de la Dra Lustig: "La Dra", por la Dra. Elena Matos

Descargar archivo

Libro “Historia de una pasión“, escrito por la Dra. Stella Ranuncolo

Descargar archivo

Fotografías

             
    
      

Título: Eugenia Sacerdote de Lustig con Lady Di

      

Autores: No especifica

      

Palabras clave: SACERDOTE DE LUSTIG, LADY DI, PRINCESA DIANA DE GALES, HOJA DE VIDA, FOTOGRAFÍAS

      

Acceso: https://notablesdelaciencia.conicet.gov.ar/handle/11336/122780

    
             
    
      

Título: Eugenia Sacerdote de Lustig junto a los asistentes al Curso de Cultivo de Tejidos Animales y colaboradores del equipo de trabajo

      

Autores: No especifica

      

Palabras clave: SACERDOTE DE LUSTIG, RETRATO GRUPAL, HOJA DE VIDA, FOTOGRAFÍAS, SACERDOTE INVESTIGADORA

      

Acceso: https://notablesdelaciencia.conicet.gov.ar/handle/11336/122781

    

Videopodcasts

             
    
      

Título: Sacerdote de Lustig: Un ejemplo de vida a los 98 años

      

Autores:

      

Palabras clave: HOJA DE VIDA, VIDEOS, ENTREVISTA

      

Acceso: https://notablesdelaciencia.conicet.gov.ar/handle/11336/123238

    
             
    
      

Título: Mujeres de ciencia: Eugenia Sacerdote de Lustig

      

Autores:

      

Palabras clave: TV PÚBLICA, HOJA DE VIDA, VIDEOS, SACERDOTE INVESTIGADORA

      

Acceso: https://notablesdelaciencia.conicet.gov.ar/handle/11336/123218

    

Podcasts

             
    
      

Título: Rita y Eugenia. Capítulo 1: Ocho Años, ocho meses

      

Autores: Edelsztein, Valeria Carolina, Chiaramoni, Nadia Silvia

      

Palabras clave: HOJA DE VIDA, VIDEOS, PODCAST

      

Acceso: https://notablesdelaciencia.conicet.gov.ar/handle/11336/123353

    
             
    
      

Título: Rita y Eugenia. Capítulo 3: Epidemias y embriones

      

Autores: Edelsztein, Valeria Carolina, Chiaramoni, Nadia Silvia

      

Palabras clave: HOJA DE VIDA, VIDEOS, PODCAST

      

Acceso: https://notablesdelaciencia.conicet.gov.ar/handle/11336/123354